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Hace mucho tiempo la adolescencia fue un período de la vida extremadamente corto y, en ocasiones, inexistente. Cuando los niños eran ya fuertes para cazar y las niñas podían procrear, pasaban inmediatamente a formar parte del mundo adulto. Según los momentos históricos y las civilizaciones dominantes, la adolescencia ha sido diferente.

Sin embargo, en nuestro contexto actual en tiempo y espacio no es así.

¿Cómo es nuestra adolescencia aquí?

¿Qué diferencias encuentras respecto a otros lugares del mundo?

¿Cuáles son las principales dificultades en la adolescencia, qué limitaciones tienen?

Si tuvieras que elegir una palabra que definiera la situación de la adolescencia hoy, aquí y ahora, ¿cuál sería?

Todas estas cuestiones nos las planteamos, con más profundidad, a continuación…

¿Qué podemos trabajar sobre este tema?

¿Qué podemos trabajar sobre este tema?

Algunas personas, como Skinner en su novela Walden Dos (1948) o Henry David Thoreau en Walden, han intentado idear lo que sería un mundo perfecto, con funcionamientos y normas diferentes a las que conocemos y que, según su propia visión, podrían funcionar mejor que lo que vivimos ahora mismo.

Vamos a intentar en esa línea y con el grupo al completo dibujar lo que sería un mundo ideal para los chicos y chicas adolescentes que son, como si lo que tuvieran en la mano fuera una varita mágica que les permitiera añadir o quitar de su existencia lo que no les apetece o no les gusta de su actual relación con el mundo adulto.

Proponemos que le den forma de rap, que es una forma muy suya de expresión y que los adultos y adultas no suelen compartir, de forma que aglutinen algunos cambios importantes que hayan pensado en grupo y los expongan después. De esa forma, pueden contrastarse los elementos que conforman su adolescencia real y la que les gustaría tener, antes de pasar a analizar algunos otros factores importantes.

Cuando pensamos en la adolescencia, se nos ocurren en general algunos elementos comunes, pero no todas las adolescencias son iguales, en particular cuando atendemos a lugares diferentes del mundo y sus condicionantes socioeconómicos:

  • Si reflexionamos sobre ciertas culturas y zonas del mundo con dificultades socioeconómicas, prácticamente se pasa directamente de la niñez a la edad adulta, llegando a eliminarse la adolescencia misma. En algunos de esos países, por ejemplo, las familias ya no pueden mantener a los niños y niñas de cinco o seis años y pasan por ello a vivir en la calle y a procurarse por su cuenta el sustento desde tan temprana edad.
  • En los países denominados desarrollados, por otro lado, en los que están instalados la cultura del bienestar y el consumo, el efecto es el contrario; es decir, se prolonga el tiempo de acceso a la edad adulta. Los chicos y chicas jóvenes no tienen fácil acceso a una vivienda ni a un puesto de trabajo, lo que hace difícil tener una vida autónoma, elegir a la persona o personas con las que convivir y, en definitiva, llegar de verdad a la vida adulta.

¿Podéis pensar en qué dificultades se encuentra la juventud hoy a causa de la dependencia de su familia?

¿En qué consiste, tal y como lo veis, ser adolescente hoy? ¿Cómo es el día a día de un chico o chica adolescente?

¿Qué influencia tiene esto en las relaciones entre las personas adultas y las jóvenes, entre la juventud y sus familias?

La dependencia que la gente joven mantiene respecto a sus familias es causa de muchos problemas. Cuando personas jóvenes que empiezan a tener sus amistades estables y gastos cada vez mayores, que necesitan un espacio y un tiempo propios y que tienen unas inquietudes probablemente diferentes a las de los miembros adultos de sus familias, tienen que acatar normas, costumbres y obligaciones, la convivencia se hace más difícil y, si no se actúa de forma inteligente y por ambas partes, puede llegar a ser insostenible. De ahí el interés de las actividades que proponemos en este bloque.

En ese sentido, no existen trucos ni recetas para conseguir que las condiciones de las que hablamos no presenten ciertas dificultades en las relaciones entre jóvenes y gente adulta, pero sí podemos encontrar algunas líneas de actuación inteligente: el esfuerzo mutuo para llegar a acuerdos y mantener la tolerancia por encima de otras actitudes, el intento sincero por parte de cada cual en cuanto a comprensión y libertad, una actitud clara en los chicos y chicas jóvenes para hacerse con un hueco en esta sociedad, y la aceptación de sus responsabilidades y cuotas de participación en la organización familiar.

Mucha gente joven tiene claro lo que les corresponde en este reparto: cada vez dedican más tiempo libre a «buscarse la vida», a hacerse con unos recursos mínimos que les permitan un grado mayor de autonomía. Consideran su papel en la familia tanto como receptores (de recursos, cuidados, afecto) como emisores (de ayuda, colaboración y esfuerzo). Pero no siempre es así, y eso también trae conflictos.

¿Podemos pensar en formas concretas en las que podríamos, a la par que seguimos avanzando en libertad y autonomía, favorecer la convivencia con nuestro núcleo familiar? Especifiquémoslas.

Terminar la actividad considerando el difícil equilibrio a conseguir para mejorar nuestras relaciones, pero la importancia que tiene invertir en ese equilibrio para beneficio de todas las partes.

Igualmente, no cerrar la actividad sin hacer la comparación entre el tipo de adolescencia que viven ellos y ellas en este entorno socioeconómico nuestro y el que se vive en otros países menos desarrollados.

¿Con cuál de las dos adolescencias os quedaríais?

A la luz de esa comparación, ¿qué pensáis acerca de nuestro “derecho a quejarnos o reivindicarnos”?

¿Ha variado ese aspecto en algo vuestra visión acerca de las características de vuestra adolescencia?

¿Creéis que sois afortunados y afortunadas por el tipo de adolescencia que os ha tocado vivir?