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El verano es probablemente el rey del tiempo libre. Es el espacio del año en el que más expectativas y planes ponemos acerca de lo que haremos en cuanto a ocio. Muchas personas prácticamente dedican el año a orientar el verano, a ahorrar para las vacaciones de sus sueños o planifican cierta flexibilidad para poder disfrutar al máximo de lo que este tiempo trae. Pero…

¿Creéis que el verano significa lo mismo para todo el mundo?

¿Qué ideas notáis que hay en el inconsciente colectivo acerca de esta época del año?

¿Qué significa para vosotros y vosotras, particularmente, divertiros en verano?

¿En qué actividades concretas se centra vuestra diversión durante esos meses?

En general, no concebimos verano sin diversión. De ahí que sea uno de los momentos en los que más esfuerzos volcamos en que el tiempo descanso y ocio sea realmente especial y diferente a todo.

¿Qué podemos trabajar sobre este tema?

¿Qué podemos trabajar sobre este tema?

Algunas personas viven para trabajar. Otras viven para divertirse. Estos dos enfoques, dos éticas diferentes respecto al trabajo y el ocio, plantean su tiempo libre de manera muy diversa. Para los primeros, quizá minoría, el descanso es un mal necesario que solo se orienta a ser aún más productivos. Hoy encontramos, sin embargo, una mentalidad mucho más cercana al segundo enfoque, orientada sobre todo a que lo importante es pasarlo bien, y por ello el trabajo o la obligación es más bien lo que se considera ese mal necesario del que antes hablábamos. Es el medio por el que se consigue el dinero, o bien el beneplácito para lo que realmente queremos: divertirnos en vacaciones, y particularmente en las de verano, que por su duración parecen traer consigo más posibilidades.

Comenzamos con una dinámica para empezar a reflexionar sobre esto. El verano es el tiempo en el que se sacan los cuerpos al sol, y con ellos quedan expuestos todas las marcas, cicatrices, defectos, virtudes físicas… y tatuajes. Pediremos a los chicos y chicas participantes que dediquen un momento a pensar en qué significa para ellos el verano. Pero no queremos solo un concepto. Queremos que ese concepto lo conviertan en una especie de marca, logo o dibujo que puedan “tatuarse” en la palma de la mano con bolígrafo o rotulador para construir entre todos una tormenta de ideas posteriormente. Ésta se realizará por turnos, en que cada participante muestra el dibujo en su mano (debe tener unos 3-4 cms de diámetro para que sea visible al resto cuando lo enseñe) y a la vez nombra el concepto que representa y que le evoca el verano.

Es el momento de visionar la secuencia escogida, en la que diferentes chicos y chicas enfocan la manera en la que perciben esos 72 días de verano de los que habla el vídeo. Proponemos abordar, a partir de él, las siguientes cuestiones…

  • A partir de lo que habéis podido observar en esta secuencia, ¿cuál de las dos visiones de vida pensáis que tienen los protagonistas del vídeo? ¿Centrada en el trabajo o centrada en el ocio? (Se mencionan conceptos como “el último minuto de libertad”, “la última oportunidad de pasar de todo…”).
  • El chico que narra la escena está viendo lo que llega después del verano como algo tremendo. ¿Qué piensas que puede ser? ¿En qué sentidos crees que lo vive como algo positivo o algo negativo?
  • ¿Se os ocurre que puede haber una ética intermedia del trabajo y la diversión? (Una en la que cada una de ambas posibilidades se aprovecha en beneficio propio para crecer y prepararse, pero también para descansar y divertirse de forma beneficiosa e inteligente).

Tal y como se plantea el verano en la secuencia, lo que sí que queda claro es que se espera de ese periodo que sea un tiempo muy diferente, en el que no se haga “más de lo mismo”.

  • ¿Qué cosas diferentes soléis hacer en verano?
  • ¿Qué diferencia veis entre “hacer algo distinto” y “desfasar”?
  • ¿Es posible lo uno sin lo otro?

El narrador lo plantea de la siguiente manera: “El verano es la última oportunidad…

  • De pasar de todo…
  • Para romper relaciones que abran la puerta a otras…
  • Para “darle caña”…
  • Para hacer planes…
  • Para tener un plan B…
  • Para quererte a ti mismo…
  • O para hacer ver que eres una persona diferente”.

Proponemos que, en grupos de 3-4 personas puedan concretar qué planes podrían ser la puesta en marcha de estos planteamientos que acabamos de agrupar en esa lista y, si lo consideran necesario, que creemos que sí, tener cierto espíritu crítico ante los planteamientos que consideren necesarios.

Es decir, ¿cuál sería un plan para materializar el “pasar de todo”, de qué tipo de relaciones estamos hablando o por qué hay que romper las que hay, qué significaría “darle caña” en un plan de verano, o cuál podría ser un posible “plan B”, de qué maneras nos queremos a nosotros o nosotras a través de un plan de verano o cómo proyectamos hacia fuera quiénes somos?

Para realizar esta actividad, puede volver a visionarse la secuencia, de forma que puedan usar como pista o trampolín lo que la propia escena sugiere para cada uno de esos enfoques sobre el verano. Sobre esto, se trata de que el grupo vaya construyendo un modelo de verano más amplio y sean críticos con enfoques demasiado generales en los que quepa todo con tal de divertirse o romper con la obligación y la rutina.

En ese sentido, dependiendo de cuál es el enfoque sobre ocio y trabajo que cada persona tiene, usarán de una manera u otra el tiempo libre que proporciona el verano. Será interesante, a la hora de repasar las conclusiones del trabajo en grupo, interpretar las propuestas que se hagan a la luz de esas dos visiones extremas y, principalmente, de la visión más equilibrada que debe haber surgido de la reflexión a lo largo de la actividad, una que disfruta el verano para divertirse, pero en el que la diversión no es el único criterio a tener en cuenta, sino que se orienta desde la toma de decisiones inteligente de la que en tantas actividades vamos haciendo mención y que recuerda que “hay vida después del verano”.

No son pocas las personas que viven el verano desde ese dramatismo de “la última oportunidad”, como si no hubiera un mañana, y eso enturbia sus decisiones y les lleva a conductas cuyo coste y factura pagan más adelante. Cada verano vemos en las noticias, sin ir más lejos, la manera en la que algunos colectivos, particularmente de gente joven, enfocan el verano, como un espacio para el desfase y la asunción de riesgos difíciles de manejar. A colación de esto, comentar casos que recuerden (p.e. las “hordas” de extranjeros y locales que se concentran en zonas de costa para el consumo, sexo desenfrenado, con el perjuicio que causan sobre la ciudad, los vecinos, las costas…) y terminar la actividad reflexionando sobre la pregunta con la que se cierra la secuencia: “¿Qué podemos perder”?

  • ¿Es posible enfocar el verano de una forma en la que se pierde en vez de ganar?
  • ¿Cómo podemos hacer para que esto no suceda?